Esta técnica, Mozambique, es un paso más desde la base de un doble tap al centro de masas, el
torax. Enajenación mental, adrenalina, drogas, chaleco de protección balística,
etc pueden ser razones por las que los disparos a esa zona parezcan no dar
resultado, o no el completo resultado buscado, lo cierto es que dos “taponazos”
en el pecho puede que no lo neutralicen o tumben, pero muy difícilmente no se
verá afectado y frenado de forma dolorosa, aunque no sea letal. Por ello el
señor Rouseau, recuperado de la sorpresa buscó la parte del cuerpo que
visiblemente no tenía protección, parte que de ser alcanzada cortaría cualquier
problema hormonal, psicológico o químico de raíz, a saber, la cabeza.
Un comentario final aclaratorio.
Obviamente dispararemos mientras los riesgos estén ahí, delante y con
posibilidad de dañarnos o dañar a terceras personas, pero siempre con control,
control que solo se adquiere con entrenamiento. Y si entrenamos como
trabajamos, y trabajamos como entrenamos, los resultados pueden ser los
deseados con mayor probabilidad de éxito, eso si, más acelerados con el estrés,
que como ya dije, se encargará de pisar nuestro acelerador interno

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